Reflejos en un Espejo Chino

* Francisco J. Vargas


Columna #100: Civilización Es Controlar A Los Militares

Según la estrategia militar china, países civilizados son aquéllos donde el gobierno civil está sobre los militares. Porque civilización no es tener muchas universidades. Civilización es controlar el barbarismo natural del hombre conteniendo el avance del militarismo. El problema es que para lograr esto se necesitan gobernantes inteligentes capaces de imponer la ley civil sobre los militares. El principio militar dice: "Para controlar a los militares primero hay que enseñarles la diferencia entre el mal y el bien e inculcarles el sentido de la vergüenza profesional."

En un país civilizado, decía, los militares deben obediencia absoluta al presidente. La función de los generales es discutir cuestiones de ataque y defensa, no ciencias políticas. La política es territorio exclusivo de los secretarios de Estado cuyas atribuciones y derechos son por fuerza mayores a las de los militares. El secretario de las Fuerzas Armadas, un civil, sabe estrategia militar de nivel mucho más alto a la de los generales.

En un país civilizado, el poder militar está totalmente supeditado al presidente por la sencilla razón de que la fuerza militar es violenta y maligna por naturaleza, y su uso está justificado únicamente en situaciones de seguridad externa para el país. De otra manera, permitir a los militares discutir ventajas y desventajas de los problemas políticos nacionales es "Darle un tridente al Diablo." O sea, agregar irresponsablemente fuerza a la fuerza para desatar conflictos militares equivocados.

En un país civilizado, los militares (y los curas) están estrictamente controlados por los funcionarios civiles y no se les permite amenazar ni presionar al gobierno, ni usurpar puestos de gobernantes en ninguna categoría, por menor que ésta sea. Tampoco se les permite tener contacto con periodistas para efectos de maquillar su propia imagen pública.

En cambio, en un país bárbaro se les permite a los militares (y a los curas) inmiscuirse en asuntos políticos y obtener puestos de gobierno civil. Allí los ministros tiemblan ante la fuerza militar y tratan a los uniformados con adulación y miedo, arruinando así el buen funcionamiento de los asuntos nacionales. Pero no es función de los militares el gobernar.

En un país bárbaro los militares son parte intrínseca del gobierno debido a la incompetencia de gobernantes y maestros, quienes permiten un ámbito militar autónomo. No es función de los militares, por ejemplo, dar conferencias de prensa para discutir el equipo militar a adquirir para combatir al narcotráfico, asunto éste de gobierno y no de cuarteles.

En un país bárbaro los ministros ignoran que el militarismo produce únicamente más militarismo y que la función de los gobernantes es promover primordialmente la cultura, no los desfiles militares ni ninguna otra actividad relacionada con los uniformados.

En un país bárbaro, los militares utilizan a las Fuerzas Armadas para su propio beneficio. Los militares se escudan en su uniforme para pavonearse frente y sobre los ciudadanos cual reyecitos, aunque saben muy bien que no lo son. Quieren ser tigres en uniforme pero ni a gatos llegan, y si acaso llegan a perros. Capitalizan el poder de las instituciones armadas para inflar su propio ego y su riqueza, por eso la gente pensante los considera una plaga.

En un país bárbaro los generales son genocidas que presumen de "proteger al país," pero lo hacen movidos únicamente por su ambición personal, no por deber a la patria. Asesinan y desaparecen ciudadanos utilizando el patriotismo como excusa para saciar sus instintos más oscuros y violentos. Para los ciudadanos sería mejor si esos generales matones y sinvergüenzas se fueran a sus casas. Mejor le iría a la nación sin ellos.

Deducimos entonces (ˇsurprise!), que México es un país bárbaro hasta las cachas.

En este país los gobernantes judíos-ladinos-criollos arrojan a los ciudadanos en manos de militares asesinos y sedientos de sangre humana. Son asesinos los changos verdes porque reciben un sueldo quincenal para matar. Son asesinos porque sin remordimiento traicionan y reprimen al pueblo a cambio de premios y poder ilegal otorgados por gobernantes no menos asesinos.

Los mismos gobernantes en su ambición desmedida por oro y tierras ignoran que al militarizar al país lo hunden, pero también condenan a la ruina a su propia clase étnica.

En su afán de imponer para su provecho momentáneo el poder militar en la sociedad, los gobernantes ladinos hacen falsos héroes de epopeyas que nada tienen que ver con el mexicano común. Trastocan la realidad para escribir una "historia mexicana" falsa y tendenciosa. Utilizan a historiadores de su grupo étnico para cambiar frente a nuestras narices los hechos históricos. Imagínese qué no harán con lo que no vimos. Tuercen el significado de las cosas y enseñan a nuestros niños en las escuelas una historia falsa plagada de héroes ladinos que en esencia son enemigos jurados del pueblo.

Celebramos con desfiles militares una "Independencia'' cuyo objetivo fue cambiar el poder explotador sobre los mexicanos, de manos españolas a manos de sus descendientes en México. Ni Hidalgo, ni Morelos, ni nadie de los héroes de la "Independencia" hizo nada por México, sólo utilizaron a la indiada de carnada para ellos hacerse de poder y riqueza. El mexicano no ladino sigue de rodillas, explotado igual o más que antes de la supuesta independencia. El gobierno impone la celebración para que la indiada sigamos adorando ladinos.

(Independencia real la habrá cuándo los verdaderos mexicanos les demos su patada en las nalgas a los ladinos y los echemos del poder. Entonces tendremos razón para salir todos a las calles a cantar y bailar. Porque ahorita nomás celebramos el 16 de septiembre victorias ajenas, las de los criollos, más intolerantes y asesinos que los gachupines de Iberia.)

Además, un pueblo civilizado no debe tener desfiles militares públicos porque eso es glorificar la barbarie. Las epopeyas militares de un país deben celebrarse a nivel civil. Las masas no deben ser manipuladas descaradamente por el gobierno para que viendo desfilar a los soldaditos olviden su miseria y el retraso económico causado por los robos de funcionarios y empresarios ladinos. Solamente un pueblo adormecido no entiende la manipulación de que es objeto, mostrando su grado de ignorancia al tolerar la injerencia indebida de militares en la vida diaria del la gente.

En países como México ni para echar a perder las cosas militares sirven los gobernantes ladinos. En su afán de militarizar todo, arruinan hasta lo que no inventan. En los Estados Unidos es común cantar el himno nacional en los eventos deportivos, usualmente por algún cantante famoso. Cuando el fútbol llegó a ese país, naturalmente los americanos le incorporaron esa costumbre. De ahí se copió en varios países el ritual, y los ladinos mexicanos le dieron en la madre al encimarle bandas de guerra, con escoltas tipo militar, cornetas y tambores en el campo de juego. O sea, más barbarie militar contaminando el entretenimiento. Pero haga entender usted a un imbécil.

Igual están con la costumbre de tocar el himno nacional en las estaciones de radio. Todo empezó también en los Estados Unidos, donde hasta hace apenas unos años, para cerrar las transmisiones de la noche tocaban el himno americano. Bueno pues otra vez los ladinos mexicanos tomaron la idea pero para echarla a perder. Si los gringos tocaban su himno una vez por noche, los ladinos lo tocan media docena. Y si los gringos ya no lo tocan porque las transmisiones ya son continuas, los ladinos si están chinga y chinga toda la noche con el himno pues la militarización es parte de la represiva mente ladina.

Pero mejor veamos ejemplos de cómo la barbarie militar de los conquistadores influencia negativamente la vida de los mexicanos.

#1: La reciente noticia de que cuatro marinos de la Armada mexicana estuvieron sentenciados a muerte provocó sorpresa en la sociedad. Se conoció la situación porque todos los reos, menos uno, recibieron indulto presidencial. Eso les permitirá pasar 20 años en prisión en lugar de ser ejecutados, pero únicamente porque su crimen fue insubordinación. Resta un acusado condenado a la pena capital pero no parece que vaya a recibir indulto, pues le dio chicharrón a un superior. Y los generalotes verdes ladinos Mota, Vallarta y hasta el fiscal militar se declaran furibundos partidarios de la pena de muerte para los uniformados. Alegan que sin la "disciplina" los sardos se les alebrestarian a los oficiales ladinos, sádicos y abusones. Según ellos es menester fusilar hasta a quienes le mienten la madre a un oficial, sobre todo si el infractor es indio prieto y el oficial es ladino y blanco. Porque estoy seguro que si el caso del condenado lo conociera un abogado civil, se encontrarían muchos atenuantes en la situación. Allí está de ejemplo la masacre que de su vida le hicieron al médico y teniente coronel Hildegardo Basilio porque una noche no se presentó a su trabajo. Se le fueron en contra como jauría todos los generalotes y hasta el presidente. Ahora vive, su futuro totalmente arruinado, en una prisión militar pues Zedillo, azuzado por los generalotes verdes, desoyó con soberbia la súplica de perdón que le hicieron los familiares y el propio Basilio. Si los casos de los marinos condenados a muerte mencionados están juzgados con la misma vara, la ejecución de militares mexicanos es prácticamente asesinato. Pero sabemos que eso es precisamente lo que los changos verdes mejor saben hacer: Asesinar. Pero eso si, "cumpliendo con nuestro deber." Y por México.

El fiscal militar mexicano fue cuestionado por los reporteros (esos cuates que se dicen "comunicadores sociales") acerca de su opinión sobre la pena de muerte en las Fuerzas Armadas. El militar les recalcó casi enojado a los preguntones que el considera plenamente justificado fusilar a los militares infractores. Dijo que es la ley y sin la pena de muerte el desorden se extendería entre los guachos. Y claro, los ignorantes reporteros ladinos, chiquitos y babosos, no se atrevieron a preguntarle más. En México los civiles, incluyendo a los legisladores y magistrados, se espantan frente a los matones verdes y los ven y tratan como si fueran dioses. Piensan que todo lo que digan los sardos está bien dicho y correcto, pero no es cierto.

Sucede que debido al ínfimo nivel de calidad de educación en México, nadie sabe ya el lugar y valor exacto de los militares en la sociedad. Pero los militares no son gobernantes, son únicamente fuerzas armadas. Por su parte, los militares poco entienden de leyes civiles porque a ellos los educan para mentir, para torturar hombres y violar mujeres, para matar adultos y niños, y para que los maten. No sirven para ninguna otra cosa los soldados que no sea estar chingando a la gente. Son espacio desperdiciado.

De manera que preguntarle al actual fiscal militar si está de acuerdo en la pena capital es como preguntarle a un torero si el estoque le es útil: Ni modo que diga que no, pues si tuviera prohibido matar toros y bueyes no sería matador. Y si no ni hay matador tan pendejo que le entre a torear con la pura muleta, tampoco hay general que les grite y les pegue a los sardos bajo su mando a menos que éstos sepan que si patean a sus superiores los fusilarán.

Pero la actual pocilga militar mexicana quedó al descubierto cuando el fiscal militar pidió la pena de muerte para los marineros de baja graduación mencionados arriba, pero no para los generales arrestados por delitos relacionados con el narcotráfico, como el general Rebollo. Esos militares merecen más la pena capital por cuanto traicionaron al Ejército y también a la Patria al coludirse con criminales en vez de cumplir con su deber. Y si los marinos fueron sentenciados a muerte por insubordinación, żno es el crimen de traición a la patria más grave todavía y merecedor del paredón? Pero la "justicia militar" mexicana no existe cuando de castigar generales se trata, pues "Perro no come perro."

El fiscal militar ve pues la paja en el ojo de militares indios y mestizos pero no percibe la viga en el ojo de oficiales ladinos-judíos-criollos. En otras palabras, nuestra justicia militar es de mierda, idéntica a la justicia civil, pues los fiscales federales y civiles igualmente son ladinos. Y ningún medio de comunicación, mucho menos los televisos, hacen notar que los generales arrestados debieran ser fusilados, pues sus directores están aterrorizados por los militares a pesar de que las Fuerzas Armadas no tienen por qué estar fuera de la ley.

Pero si los militares gozan de impunidad es por el pavor que los gobernantes ladinos les tienen. Primero los gobernantes necesitan a los sardos para asesinar indios y disidentes, y luego se asustan frente a ellos porque temen que también los asesinen. Recuerdo cuando JoLoPo se refugió espantado tras la silla presidencial cuando su secretario de la Defensa le descerrajó un tiro de pistola cerca de la cabeza después de agria discusión. Lástima que no le haya acertado. Pero así de cobardes son los "jefes supremos" mexicanos ante los generalotes verdes.

#2: Aunque las Fuerzas Armados dependen financieramente del pueblo, la propaganda militar ya logró engañar a la mayoría de mexicanos. Dicen los militares ser una "institución benéfica" para el pueblo, cuando en realidad existen para reprimirnos cuando así lo ordenen los gobernantes ladinos en el poder. Dijo muy quitado de la pena el otro día un generalote, "Cuándo un presidente nos necesita ahí estamos." Nótese que el militar no dijo "y cuando sea legal," sino cuándo el presidente necesite de matones uniformados. Porque llámense López Mateos, Díaz Ordaz, de la Madrid, Echeverría, Salinas, o Zedillo, todos los presidentes han remunerado (y remunerarán) muy bien a los asesinos militares gustosos por perpetrar el genocidio de indios, la tortura y ejecuciones clandestina de guerrilleros, de estudiantes radicales, de disidentes políticos, y de todos los que le causen desasosiego a los presidentes, incluidos algunos militares descontentos. Esto incluye hostigamientos verbales y físicos grotescos como el que infligían a los jóvenes que visitaban Cuba en los sesenta y eran recibidos a su regreso por militares para intimidarlos e interrogarlos "por comunistas."

#3: Súmele a la lista de crímenes militares el hostigamiento de civiles en los retenes militares actuales a lo largo y ancho del país, cuyo objeto es ostensiblemente controlar el flujo de drogas, pero en realidad sirve para molestar y reprimir a la indiada.

#4: El trabajo hecho por los sardos contra el narcotráfico es la causa de crímenes más peores de los uniformados contra la ciudadanía pues arrestan, torturan y desaparecen a sospechosos y raramente se molestan en obtener la orden de aprehensión. Catean y roban casas a lo pendejo pues para los militares la legalidad es cosa sin importancia e impuesta sobre el pueblo a punta de cañón. Y los legisladores haciéndose pipí en los calzones. Estos traidores a la patria sólo tienen valor cuando consumen mezcal y enfrentan a humildes policías auxiliares.

#5: El gobierno convierte impunemente instalaciones militares como el Campo (de concentración) Militar #1 en mazmorras, cámaras de tortura y cementerios clandestinos donde disidentes políticos civiles y narcos desaparecen sin enfrentar juicio y sin dejar rastro. Y el Procurador General, Madrazo Cuéllar, mudo de espanto. La bota militar machuca a la sociedad porque ésta lo tolera y porque el gobierno civil está compuesto por gallinas.

#6: Burlesca y descaradamente dicen los changos verdes mexicanos que el Ejército es de "extracción popular." Esto porque la tropa es de indios y mestizos, pero todos sabemos que los oficiales de alta graduación son ladinos-judíos-criollos. Lamentablemente nuestro masoquista pueblo se creé la propaganda militar de que ser soldado es "honorable." Pero eso es falso. Honorable es ser campesino, estudiante, trabajador, profesionista, pero ser soldado en tiempos de paz no es honorable. Sólo un retrasado respeta a un matón vestido de militar y le hace caravanas en vez de escupirle las botas. Aplaudirles a los soldados en los desfiles publicos, olvidando que esos mismos militares causan la muerte a los ciudadanos en beneficio único de los gobernantes ladinos, es ignorancia pura.

#7: Para corroborar nuestra civilización, los militares mexicanos andan metidos de lleno en la política tratando de impedir que Fox designe secretario de la Defensa a un civil. Este asunto no es incumbencia de los generalotes, pero aquí mandan los changos verdes. Y los changos verdes quieren un secretario militar salido del mismo sistema corrupto y asesino para ellos sentirse protegidos y con amplia impunidad para hacer sus matanzas de indios y narcos. Si Fox quiere gozar de longevidad debe dejar de tomar coca colas y seguir al pie de la letra las órdenes que le den los generalotes verdes que con burla le llaman dizque "jefe supremo."

#8: En un estúpido acto de total servilismo hacia los militares, el retrasadito y malévolo Zedillo delegó la responsabilidad de dar el último Grito del milenio en Dolores, Hidalgo, precisamente en Cervantes, el generalote verde de la Defensa. Eso ya fue el colmo de la burla para el pueblo por parte del presidente pues los militares son autoridad federal cuya función es defender las fronteras, no asumir responsabilidades civiles excepto en tiempos de guerra. No debieran tener tampoco los militares puestos con fuero federal como son senadurías y diputaciones. Sin embargo los ladinos saben que si ellos son ignorantes en cuanto a protocolo civil, nosotros estamos peor y les toleraremos sin chistar no sólo ese abuso, sino otros más peores todavía.

#9: La muestra de que los gobernantes civiles están bajo la bota militar no es imponer los deseos de los militares sobre el presidente, supuestamente su "jefe supremo." No. Lo peor es ver que el presidente es literalmente rehén de los militares. No lo van cargando los militares en su sillita presidencial, pues al llevarlo a hombros pueden decidir la dirección del viaje. No va, lo llevan.

Por cierto, hasta antes de las elecciones Fox tenía su propio cuerpo de seguridad y gritaba a los cuatro vientos que haría y desharía en el poder. Al igual que la mayoría de mexicanos, Fox sabía que el "H." Ejército, a través del general Domiro García, estuvo presente en la muerte de Colosio y también en la ascensión de Zedillo al trono priísta. Domiro fue el encargado de la "seguridad" de Colosio y Zedillo era el coordinador.

Colosio perdió la vida y en vez de ser cuestionados el general y Zedillo, fueron altamente premiados por su ineficiencia, uno con más estrellitas de latón y el otro con el trono tricolor. Por eso Fox no quería guaruras militares. Pero al ganar las elecciones Fox, inmediatamente fue citado por los altos mandos del Ejército y en privado le leyeron la cartilla. No se, pero me imagino, el contenido del discurso que le recitaron los changos verdes en esa reunión porque Fox salió pálido. Raudo despidió en bloque a su guardia privada y desde ese momento quedó su vida presa en manos de los militares. Todo lo que Fox pregonaba acerca de la seguridad militar quedó en el olvido y mansito se metió a la jaulita de oro que le presentaron los sardos. żLa alternativa? Lo que le pasó a Colosio.

No en balde durante las 24 horas hay detrás del presidente oficiales militares. Y Los Pinos es lugar custodiado por las Fuerzas Armadas. ˇEn una república! Obviamente no cuidan los changos verdes la vida del mandatario en turno, solamente se aseguran que el no se mueva un centímetro sin su autorización. Por eso no hay ni habrá generales mexicanos criminales en las cárceles. Los encarcelados hasta ahora son por pleitos y venganzas entre ellos mismos. El presidente mexicano, repito, no pasa de ser rehén de los generalotes. Aunque le permitan jalar el badajo de la campanita cada 16 de Septiembre.

#10: Para dejar claro el nivel de influencia de los militares en el gobierno de esta dizque República mexicana, un generalote verde, Demetrio Gaytán, se aventó hace días la siguiente declaración a la prensa: "Si no controlamos el narcotráfico nuestra soberanía se verá afectada y alguien lo hará por nosotros. Necesitamos más equipo y aviones"

Increíble. Un generalote discutiendo asuntos de política nacional y encima dejando entrever, para asustarnos, que dizque nos invadirán fuerzas extranjeras si se excluye al Ejército del jugoso negocio económico del combate a los narcos. Pero además agregó que únicamente el Ejército tiene el numero de hombres y la preparación suficientes para enfrentar a los narcos, haciendo más obvia la pregunta de los ciudadanos de por qué esos hombres, equipo y preparación no están en manos de civiles.

Y nadie, ni secretarios de Estado ni medios de comunicación, se espantaron ante la gravedad de las palabras del general, de que en una democracia los generales no deben andar discutiendo problemas de incumbencia civil. El generalote declaró que el combate al narcotráfico es la principal amenaza a la seguridad nacional sin ser miembro del gabinete presidencial. Aún si eso fuera cierto, no es un sardo quien debiera decirlo a la nación. La seguridad interior, reitero, no es función del Ejército. Y si lo es, entonces México es dictadura.

#11: Un honesto oficial de Caballería, en representación de si mismo y de otros oficiales jóvenes no ladinos y sin esperanza de llegar a generales, denunció en misiva al presidente que "muchos oficiales deshonestos creen que el país debe servir a sus propio intereses, están ligados a narcos, lavan dinero y tienen cuentas millonarias en el extranjero." Pedían los ilusos uniformados "el fin a la impunidad de los generalotes robapatrias."

La carta denunció que Raúl Salinas hizo dinero ilícito vendiendo equipos de mala calidad al Ejército a precios exorbitantes. Ignora el militar que para eso están los hermanos de los presidentes, para robar a manos llenas. Naturalmente, todavía está el oficial esperando la respuesta del amedrentado Zedillo. Acusa la carta hasta al secretario de la Defensa de enriquecerse ilícitamente por el porcentaje del armamento comprado para las Fuerzas Armadas, pero la acusación cayó en oídos sordos. En México ni el presidente en su función de jefe supremo de los generalotes, ni los militares, tienen obligación de explicar sus acciones a nadie.

Por eso mismo el fiscal militar no pedirá la pena de muerte contra generales criminales.

Por eso mismo no quieren los militares dinosaurios un secretario de la Defensa de extracción civil. Quieren a uno ya lavado de cerebro en escuelas militares, insensible al horror que provoca el genocidio de indios a manos de militares y al enriquecimiento inexplicable. Perro no come perro, decíamos.

#12: Con extrema e inusual cautela, el mal fajado fiscal antidrogas Salvatti dice que no hay peces gordos en la política ni en las Fuerzas Armadas involucrados en el tráfico de enervantes. El miedo no anda en burro. Alega que todos los narcos son pobres diablos (no ladinos) y por eso están en el botellón. No hay ilustres ladinos en el negocio de proteger narcos. Y encima, el panzón fiscal dice dudar que los dos generales recientemente arrestados sean culpables, pues "no basta la sola mención o la imputación de un testigo. La declaración tiene que estar "amarrada" con evidencias de inteligencia policial y con buen trabajo jurídico ante un juez, de otra manera la sola mención no sirve para nada."

Pero resulta que con mucha menos evidencia el gordinflon Salvatti ha arrestado a mucha gente y las tiene hundidas en Almoloya. Recuérdese el arresto a todas luces ilegal de Labra, el arresto del Mayel, el arresto de empresarios hoteleros y hasta el arresto de un cuate que tenía cajas de ahorro al cual encarceló porque la "vox pópuli" decía que lavaba dinero negro. En cambio, debido al evidente pánico que le causan los militares, el sinvergüenza Salvatti los disculpa diciéndonos que "bajo la ley no hay distingos para nadie". Cómo no.

Juzgue entonces usted mismo el nivel de civilización en este país que rechina bajo la criminal bota militar. Después hágase unos ritualitos chinos para poner a los pillos en su lugar y para que cuando menos no se le derrame la bilis del coraje. Ya sabemos que contra los rituales no hay generalotes verdes, ni fiscales federales o militares, ni secretarios de Estado, ni presidentes que escapen a su influencia.

FISONOMÍA:   Me regalaron cinco monitos blancos originarios de misteriosa y remota isla asiática, ya salidos legalmente de cuarentena sanitaria y hasta con moñitos amarillos. Cuando los vi, crei ver a achicados jugadores del América después de la derrota ante las Chivas.

Como buenos changos y tal como hacen los funcionarios ladinos mexicanos, los coludos no hacen más que aparearse día y noche, comer sin descanso y robarse entre ellos.

Extrañamente no son particularmente listos estos monkeys, por eso pensé bautizarlos, sin diferenciar sexo y en clara discriminación hacia lo femenino, con nombres masculinos comunes y tomados al azar: "Zedillo," "Gurría," "Cervantes," "Macedonio" y "Del Villar."

Pero esos nombres, no se por qué, al utilizarlos repetidamente me ponen al borde de un nervous breakdown. Quizás porque se parecen en demasía a ciertos nefastos sujetos en nuestra historia. Los changuitos ahora presumen nombres extranjeros que leí en algún periódico y ni se qué quieren decir, pero pone contentos a los animalitos: "Spielberg," "Stallone," "Chucknorris," "Stevemartin" y "Woodyallen."

METAFÍSICA:   Los que si están ya en pleno ataque de nervios son algunos lectores que me comunican, a gritos si las letras hablaran, que misteriosamente se están agotando en México los billetes de a veinte pesones que normalmente utilizan para ofrendas en las peticiones de los rituales chinos para emparejar metafísicamente a los pillos gobernantes ladinos mexicanos. Los billetes están siendo reemplazados por monedas metálicas. Monedas que, al contrario de los billetes, no se pueden quemar como ofrenda durante los rituales.

Normalmente tales comentarios habrían dado pie para hacer yo cuchufletas a sus costillas, pues así soy yo, qué le vamos a hacer: Por eso los malos me temen y los buenos me respetan. Pero según están redactados los citados mensajes electrónicos intuyo, presiento, me la masco pues, que mis fieles y valerosos seguidores no están de vena ahorita para tolerar tal liviandad de mi parte. Paso entonces a tranquilizarlos, a ellos y también a quiénes por timidez no me han expresado epistolarmente sus temores.

Pero primero veamos algo de historia, para que los precedentes nos sirvan de ancla en este picado mar que es el misterioso crucigrama metafísico mexicano. Fue en 1992 cuando publiqué en inglés un libro de ocultismo chino, y a los dos años retiraron en Canadá el billete de más baja denominación en circulación, que era de dos dolarucos. Y es que, coincidentalmente, mi libro advertía que los billetes usualmente tienen figuras de personajes políticos nacionales que en caso de ser personas vivas podrían verse afectadas adversamente al quemar el dinero. Y sucede que los billetes canadienses tienen impresa a la actual Isabel de Inglaterra. Así que será el sereno, pero adiós billete de a dos dólares.

Luego, hoy mismo en los USA quieren retirar el billete de a dólar de la circulación y suplantarlo por uno metálico, porque dizque "dura más." Todo eso no tienen sentido pues si los chinos inventaron el papel moneda hace siglos fue precisamente para evitar cargar pesadas monedas. O sea, los países más avanzados van pa`tras. A menos que se vea esto desde el punto de vista del peligro que representa para los gobernantes que la gente queme billetes pues sabiendo que la mayoría de los ejecutantes de rituales en cualquier país son pobres, sin billetes chicos cesarían, teóricamente, de hacer rituales chinos. No hay otra explicación, pues hasta antes del libro no les había dado ni a canadienses ni a gringos por retirar billetes chicos de la circulación.

Bueno, pues en México ya están retirando también billetes de baja denominación y el gobierno los está reponiendo con monedas de metal. Acúsenme si quieren de ser mal pensado, pero casualmente esto sucede después que muchos mexicanos empezaron a quemar billetes en rituales. Y después también de que los ladinos mexicanos se espantaron de que la indiada los haya empezado a freír en los rituales.

Pero el truquito ese de quitarle los billetes chicos a la indiada no tiene realmente sentido.

Dejen pues que los ladinos retiren de circulación los billetes chicos. Los dioses conceden deseos a quien tiene la razón. No se salvarán los ladinos-judíos-criollos de la chamuscada a manos de la mexicanada ni aunque retiren todo billete impreso y lo reemplacen con monedas que hagan hoyos en los bolsillos.


* Master, Estrategia Militar China

E-mail: visionpf@direct.ca


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