Reflejos en un Espejo Chino

* Francisco J. Vargas


Columna #173: El Arte De Educar

Dicen en China: "La educación tiene consecuencias de importancia."

Cuando el maestro es capaz y está dispuesto a transmitir lo que sabe, el estudiante será con el tiempo persona de importancia. Esto es, el maestro tiene el poder de extender los límites de entendimiento de sus estudiantes, pues lo que no se habla exhaustivamente entre maestro y estudiante sencillamente no existe. La persona --sea estratega, médico, funcionario, ministro, juez, mecánico, maestro, etcétera-- demuestra su grado de capacidad o ignorancia al llevar a cabo actividades que reflejan la calidad de sus maestros. Un tigre produce tigrillos, no renacuajos.

Hace dos milenios y medio Confucio dejó muy claro el tremendo valor de la educación diciendo: "El verdadero oponente es uno mismo. Pero para pelear contra uno mismo hacen falta cualidades mentales de alto nivel." Por eso la sociedad china considera importante al maestro en la formación del estudiante, tan importante como es el padre en el hogar. Hay bastantes ramas de enseñanza en China que por su naturaleza se aprenden únicamente de tutores --artes marciales chinas, medicina tradicional, filosofía, religión, metafísica-- y donde el estudiante llama "padre adoptivo" a su maestro. Claro que la necesidad actual de capacitar a millones de estudiantes en ramas científicas indispensables en un país moderno hacen que el peso de la educación nacional recaiga en las universidades, pero la importancia de todo tipo de maestros es igualmente apreciada en China.

Ahora bien. Para que el estudiante universitario reciba educación de nivel tan excelente que luego impulse el progreso de su país hasta las alturas que requiere un país de Primer Mundo, es indispensable que tenga maestros de primera clase. Y la única manera de producir buenos líderes de estudiantes no es aplicando la discriminación racial o el compadrazgo, mucho menos el nepotismo, sino aplicando el principio de selección natural evidente en la naturaleza, selección donde los débiles e incapaces son hechos a un lado al competir todos contra todos por la sobrevivencia.

La ley del más fuerte impone siempre la excelencia en todo. Recordará usted que mencioné en alguna columna anterior que Darwin se inspiró en libros chinos para escribir su teoría sobre la supremacía del más fuerte. Los europeos han sabido desde hace muchos siglos que los ministros en China alcanzan sus altos puestos por medio de exámenes nacionales, exámenes donde quiénes sobreviven el fragor de la competencia son sin lugar a duda la crema del grupo, líderes en sus campos de acción, individuos invaluables para el gobierno y también para la sociedad.

(Desgraciadamente, en "Iberoamérica" nunca ha sido necesario examinar a los aspirantes a funcionarios de Gobierno porque desde la Conquista los ladinos son el único grupo étnico en el poder alcanzado por la fuerza de las armas. Eso hace innecesario elevar el nivel del sistema de educación nacional en todos los países dominados por ladinos, puesto que únicamente ellos y sus hijos pueden aspirar a tales puestos. Por eso estamos como estamos.)

Decíamos. Una vez que China se sacudió en la primer década del siglo XX a la dinastía manchú que la subyugaba, y después echó fuera a los invasores japoneses en la decada de los 40s, el progreso de esa nación ha ido en continuo ascenso impulsado por el alto nivel de la educación individual. Y si la educación de alto grado era privada en siglos anteriores, hoy cualquier chino que esté dispuesto a quemarse las pestañas puede aspirar a la educación superior ayudado por la alta calidad de maestros en las universidades públicas. Por eso China es ya un monstruo militar, y lo será pronto tecnológica y económicamente, pues personal capacitado llega a puestos de alta influencia sin importar su origen social. Debido al acervo cultural producido por la buena educación, hace milenios que los chinos se auto-llamaron el centro del universo. Después de un bajón económico y cultural sufrido por la invasión de manchús y japoneses, y atenidos principalmente al sistema de selección de personal inteligente, todo indica que China volverá a ser el centro del universo en unas décadas más.

Bien. Quedamos entonces en que aquí y en China el maestro debiera ser persona no solamente con conocimiento, sino también con buena fe, ya que su importancia y valor para el país es enorme. De dos hermanos (o de tres, o cuatro, o más), podemos distinguir rápidamente a quien tuvo buenos maestros y también al que tuvo guías mediocres o malos, pues uno será muy diferente del otro en conducta aunque tengan ambos la misma madre. Reflejo todo ello del principio chino de "asociación."

"Asociación" quiere decir no solamente el importante vínculo entre maestro y estudiante, sino también el futuro vínculo entre el estudiante y sus amigos, mujeres y compañeros de trabajo. Asociación quiere decir saber rodearse de buenas personas, evitando dejar todo a la buena suerte. O como decían las abuelitas, hay que evitar las malas compañías. Por eso dice un principio chino: "Preferible estar en el Infierno con buenos maestros, que vivir en el Paraíso con personas ignorantes y de mala fe." Hay que fraternizar con buenos maestros y con personas de nuestro mismo grupo étnico y social, evitando así ser blanco de malas influencias.

En China, el arte de enseñar tiene mucho de psicología, ya que producir gente lista requiere no solo de maestros capaces de influir en la mente de sus estudiantes, sino también en su lado físico. Requiere también que el maestro sepa distinguir a primera vista al estudiante bueno del malo, pues los tontos y los listos tienen ambos su propio "olor" que los distingue unos de otros. Olor con el que inconscientemente pueden contagiar o contaminar a sus compañeros.

Especialmente, aunque parezca algo sin importancia, el maestro debe evitar que la flojera se apodere de sus estudiantes. Por ejemplo: debe transmitir a sus pupilos que bostezar en público es propio de monos y no de humanos, que el estudiante debe tener más oídos que boca, y que al descansar durante el día debe evitar la cama a como de lugar, so pena de convertirse irremediablemente en haragán. La flojera es el más grande obstáculo cuando se busca la excelencia en lo que sea, por eso el maestro exhorta: "Descansar menos, estudiar y trabajar más." Después de todo, la tendencia a la pereza es debilidad natural en el ser humano (y usted creía que los mexicanos tenemos el monopolio de la flojera, ¿eh?), por eso el estudiante no tiene ni la menor idea de los efectos graduales pero desmoralizadores de la indolencia. Así que para lograr un objetivo primero hay que vencer la modorra, o como decía Confucio: "Pelea contra ti mismo," principio que luego fue muy utilizado y hecho famoso por los monjes guerreros budistas del templo chino de Shaolín al enseñar artes marciales.

Sabiendo lo anterior, vemos que México definitivamente no cuenta con buenos maestros, pues nadie aquí sabe como producirlos. Y los maestros ladinos importados de Espanha y Sudamérica no han sido solución, ya que también carecen del método para producir alumnos brillantes. No se puede buscar excelencia donde no la hay, por eso intentar implantar exámenes nacionales en México tampoco es la solución, pues no hay materia prima para escoger. Éste es el terrible nivel de barbarie que los espanholes ladinos han dejado como herencia en México, producto del nepotismo, el amiguismo, el compadrazgo, la lujuria sexual (dando puestos de importancia a cambio de favores sexuales), pero sobre todo por el racismo contra indígenas y mestizos, quienes no sólo debemos saber poco para evitar alzamientos contra los invasores, sino que además tenemos prohibido el acceso a puestos de poder público, puestos de explotación exclusivos de los ladinos. Y pensar que además el gobierno quiere imponer curas retrógradas en el papel de maestros.

Vea las escalofriantes consecuencias de la mala educación, consecuencias que ya alcanzaron a los mismos ladinos. El hecho de que el Ejército mexicano esté plagado de militares genocidas es reflejo de la pésima educación de gobernantes que en su ignorancia imaginan que el servicio civil y el militar son diferentes. Igualmente, el que los changos verdes militares den órdenes y vejen a civiles es producto de la mala educación nacional que permite tal estupidez. No se diga el ínfimo nivel de educación mostrada por congresistas y magistrados. Aquí no hay profesionistas, ni artesanos, ni comunicadores (en Televisa, centro de incontables payasos, apropiadamente es un payaso quien recita las noticias matutinas), ni gobernantes, ni políticos, ni médicos, ni comerciantes, ni nadie con educación aceptable. Todo existe siguiendo el principio del "ai' se va," pues aquí nadie es responsable de nada. Por eso el canciller Jorge Castañeda y el presidente Clavillazo Fox exhiben no solamente nulo nacionalismo, sino desvergonzado exceso de sumisión frente a naciones extranjeras, reflejando el miserable nivel de calidad de sus maestros (los de Castañeda maestros laicos, los de Fox religiosos, y todos incapaces según se ve).

¡Y encima el retrasado mental Jorge Castañeda exige ser secretario de Educación, después de su desastrosa y criminal gestión al frente de la SRE! Hágame el cabrón favor. Por eso dicen acertadamente los cínicos ladinos que "Como México no hay dos."

En cuanto al eterno conflicto México-USA, mucho se debe a la cercanía geográfica natural entre los dos países. Luego está el tema racial. Pero principalmente las cosas se han agravado debido a la nula capacidad intelectual de los gobernantes mexicanos. La incapacidad de los gobernantes ladinos mexicanos desembocó en la pérdida de la mitad del territorio nacional que los conquistadores gachupines habían acumulado desde la llegada a México de Hernán Cortés. Ellos lo acumularon y ellos lo perdieron, lo malo es que hasta la fecha (las burradas de Jorge Castañeda, por ejemplo), los ladinos siguen demostrando que son buenos matones pero pésimos diplomáticos. Y al final, los que pagan al incapacidad de los gobernantes son inevitablemente los mexicanos no-ladinos. Afortunadamente para los ladinos, la gente no se ha dado cuenta bien a bien de sus metidas de pata, de otra manera ya los hubiera quemado con leña verde. (Aún así, si yo fuera ladino no dormiría a gusto.)

Olvidemos las pendejadas de los virreyes ibéricos, las de Santa Anna, las de Benito Juárez, ladinos todos ellos. Detengámonos en las metidas de pata que los ladinos casi contemporáneos han hecho para causar miseria en los mexicanos ajenos a su hermandad étnica. A saber: La expropiación petrolera hecha por el ladino generalote verde Lázaro Cárdenas causó onerosa enemistad económica con los gringos solamente para satisfacer el inflado ego del mal llamado "protector de los indios," expropiación que hasta hoy día solamente ha causado lágrimas y sangre al pueblo y miles de millones de dólares a los gobernantes ladinos.

Una de las peores babosadas fue hecha por el ególatra ladino mexicano-vasco auto-llamado "Pancho Villa." Este grandísimo cabrón invadió territorio americano (Columbus) para cortar las orejas de innumerables gringos en venganza porque un judío mercader en armas, hermano étnico suyo, le había robado unos dólares al no entregarle una remesa de armas ya pagadas. Esa abusiva y artera acción del revolucionario provocó no sólo que el Ejército americano entrara a México para perseguir a los villistas villanos, sino que además su vergonzoso acto fue el septiembre-11 de su época, causando desde entonces un brutal racismo contra los mexicanos además de linchamientos y asesinatos irracionales contra nuestra gente viviendo en Gringolandia. Los mexicanos hemos sido considerados desde entonces los talibán de la época, algo que junto con El Álamo, perdura en la memoria gringa. Los americanos han hecho las paces con enemigos militares como japoneses y alemanes, pero a nosotros nunca nos han perdonado la atrocidad de "Pancho Villa." ¡Y sus hermanos ladinos mexicanos tienen a este pillo en la Rotonda de los Hombres Ilustres! Bendito sea dios.

Y cómo olvidar al presidente asesino de estudiantes, Luis Echeverría, quien no solamente fue un falso izquierdista y traidor a la patria al trabajar subrepticiamente para la CIA, sino que además trató de engañarnos cubriendo su sucia conducta contra el país al "insultar" públicamente a los gringos, provocando así otra oleada anti-emigrante en Gringolandia que nuestros paisanos pagaron caro. Todo para que Echeverría no fuera descubierto por el pueblo y exhibido como agente extranjero y por lo tanto traidor a su patria. Aparte está la protección de Echeverría a los ladinos chilenos que huían de las matanzas de Pinochet, sin importarle para nada los mexicanos no-ladinos. Y ahí anda el priísta traidor-asesino, Echeverría, caminando por la calle con la frente en alto. Al fin que aquí lo que abunda es la impunidad.

Fox y Castañeda (agentes extranjeros también, uno del Vaticano y el otro ya sabe usted de quién, lo que los convierte automáticamente en traidores al país) únicamente siguen la tradición gubernamental ladina en México. Primero se empinan ante los gringos, y después, en un no tan misterioso ataque de personalismo, se niegan a apoyar a Bush para atacar Irak, provocando así que los ilegales mexicanos sufran otra oleada de desprecio. Al fin que Fox y Castañeda son ladinos y no saben qué es la discriminación. Los periódicos gringos más importantes le dieron con todo a Fox ("amigo de Saddam") por pedir y pedir a los gringos pero no dar nada a cambio. Porque encima, la mala educación de Fox le hace "arriar" estúpidamente a los congresistas americanos para el estudio de una ley que provea amnistía a los cuatro millones de ilegales nacionales, cuando la tal ley sería en todo caso voluntaria. Sin embargo, el baboso de las botas charoleadas la quiere "a güevo." Limosnero y con garrote, decian los antiguos.

Naturalmente que el mal calculado desprecio de Fox y Castañeda hacia la necesidad gringa de atacar militarmente a Saddam, buscando el par de nacos ganar "importancia" personal en la ONU, canceló toda posibilidad de amnistía para los nuestros en los USA, amnistía que Fox y Castañeda esperaban ansiosamente para que los gringos les resuelvan el problema de la falta de empleo en el país para los mexicanos, consecuencia de los robos gubernamentales. (Si yo fuera Bush [que no lo soy], mandaba a chingar a su madre a Fox y Castañeda diciéndoles que robaran menos y crearan más empleos y mejor educación en México.)

Esto es, los ladinos mexicanos en el Gobierno primero roban lo más que pueden, luego los mexicanos sin trabajo emigran, y de pilón mandan dólares al país: Negocio redondo! Así han hecho durante al menos un siglo. Pero resulta que los americanos ya se cansaron de levantarle la cola a los gobernantes ladinos, y Bush prefiere que la emigración disminuya. Pero debido al robo acumulado de los presidentes priístas, más lo que roban hoy los panistas (junto con la Amigocha), no hay dinero extra para crear empleos y por lo tanto hace falta que los americanos salven a los gobernantes ladinos, quienes únicamente tienen talento para saludar con sombrero ajeno.

(En la próxima columna hablaremos del crimen financiero del Clavillazo Fox que tiene estancada la economía, cuando sería muy fácil echarla a caminar. Pero eso dañaría a los banqueros que financiaron su llegada al poder [y la de todos los priístas anteriores, remember Cabal Peniche y su complicidad con Zedillo?]. De esa complicidad derivan los compromisos del Gobierno panista para proteger banqueros [fíjese en los números de sucursales bancarias que está abriendo Salinas Pliego, íntimo amigocho ya de Fox], aunque la indiada se hunda en la miseria más abyecta [peor ya que en África] que se conoce en países productores de petróleo.)

El gigantesco problema económico provocado por los robos de los gobernantes y la simplista solución (amnistía) que esperan los ignorantes Fox y Castañeda de los gringos, se asemejan a una muy conocida fábula china que dice así: Hubo un labrador cuyo campo tenía, en el centro, un enorme tronco de árbol. Un buen día, el hombre fue testigo de como una liebre que corría por el campo a toda velocidad se topó violentamente con el tronco, se rompió el cuello y murió. De ahí en adelante el hombre, simplón de pensamiento, dejó su arado y se sentó junto al tronco a esperar que se estrellara otra liebre, lo cual nunca más sucedió, ganándose las burlas del pueblo. Pues así están Fox y Castañeda: Esperando otra amnistía de indocumentados mexicanos en los USA, en lugar de buscar alternativas económicas para impedir que tanta gente abandone el país.

El problema, ya sabemos, es que los ladrones se acostumbran a lo fácil, no a producir. Así que a resultas de la incapacidad de Fox para gobernar, seguirá la fuga hacia el norte de trabajadores mexicanos, y seguirán los presidentes ladinos esperando amnistías gringas. A ver si no les pasa lo que al labrador chino y su inútil espera a que más liebres se estrellaran en el tronco.

Por lo pronto el secretario de Estado americano, Powell, anunció en México que no habría amnistía mientras Bush sea presidente. Y con el rápido aumento de millones de pobres en el país, aumento que el Primer Uñas-largas Fox trata desesperadamente de ocultar al dar cifras falsas sobre el verdadero número de pobres, las cosas no pintan nada bien para el encomendero de las botas de charol. Así que para congraciarse con los gringos después de su infortunado voto en la ONU, el tratante de humanos Fox aceptó regalarles a otro ciudadano mexicano, Miguel Caro Quintero, acusado de narcotráfico. Eso, vender ciudadanos mexicanos a los americanos, les sale muy bien los gobernantes ladinos mexicanos, pero no gobernar como se debe. Y como los gringos no tienen un pelo de tontos y ya sintieron la urgencia y desesperación de Fox, buscan la manera de sacarle el más jugo posible a la situación.

Es tan incapaz Fox, que en busca de la amnistía todavía se atreve a implorarles a los gringos que dizque "Nos acerca la búsqueda de soluciones a los problemas comunes." Pero y entonces, si ya sabían Fox y Castañeda tal cosa, ¿por qué se negaron a ayudarle a Bush en su pleito con Saddam? Por eso dicen en China: "En caso de incendio en el hogar, es más útil un vecino con un balde de agua que un hermano que viva en otra ciudad." Por eso le está yendo tan bien a China en su relación económica con Gringolandia. A ver cuándo aprenden esta simple lección los gobernantes ladinos mexicanos, pero no será pronto pues si no hay gobernantes capaces aquí, mucho menos hay buenos negociadores de tratados internacionales.

Pero si la raíz de muchos problemas en México se hallan en la deficiente educación, Fox y Castañeda insisten en no verlo así. Como si hicieran falta más baches en nuestro camino, el gobierno foxista intenta darle las riendas de la educación pública a los retrógradas charros negros vaticanos, sin más objetivo que regalarle al Popis los miles de millones de dólares anuales que maneja la SEP. Y que se hinchen los estudiantes mexicanos no-ladinos. Nuestro sistema educativo no tiene investigación científica, mucho menos tecnológica, pero en cambio quieren imponernos la oscurantista teocracia católica. Por si no tuviéramos suficientes desgracias, buscan mandarnos de regreso a la Edad Media.

Digo, por si todavía alguien dudaba de la imperiosa necesidad de sacar a los ladinos de Los Pinos.

LOS DINOSAURIOS PRIÍSTAS SE EXTINGUEN.   Contra lo que gobernantes y genocidas priístas creían, también ellos son mortales. Resulta que acaba de morir Alfonso "Halconso" Martínez, otro ex-gobernante y político ladino que siempre vivió de mamar la ubre gubernamental. Al cabo que nosotros pagamos todo. Naturalmente, fue uno de los priístas vividores que a mucho orgullo aseguraban: "Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error."

Para proteger y mantener el poder ladino gachupín sobre la indiada, "Halconso" Martínez, al igual que el ex-presidente Luis Echeverría, mandó matar de la peor manera a mucha gente no-ladina, especialmente a jóvenes estudiantes dignos de mejor suerte y cuyo único crimen fue desear un México libre de gobernantes chupa-sangre. Para desgracia de los malcontentos, "Halconso" Martínez apareció en sus vidas cual demonio sediento de sangre y les cortó la vida violentamente. Finalmente, el miserable matón ladino murió horriblemente, a pausas. Pronto lo seguirá en el viaje al más allá su cómplice en los asesinatos, el torvo y senil Luis Echeverría, a pesar del hueco y falso "elogio" que le dirigió el lambiscón títere televiso y recitador de noticias, Joaquín López Dóriga: "Se ve igual de fuerte como cuando era presidente. ¡No ha cambiado nada!" Juar, juar, juar. Eso quisieran el par de falsos sujetos, pero la muerte es pareja y mueren los asesinos igual que mueren sus víctimas.

La única diferencia, respecto a la muerte clandestina de sus humildes víctimas, es que a "Halconso" Martínez su mal-habida fortuna le dio medios económicos para estirar la pata entre sábanas limpias. Lástima que sus pesos y centavos no le vayan a servir de nada al momento de enfrentar al terrible Juez de la Muerte en el otro mundo, acusado por los espíritus de todos aquellos mexicanos que con sangre fría mandó asesinar "en el nombre de México," como también hacía y decía su cuate, el también matón y cómplice suyo, Fernando Gutiérrez Barrios. Ahora los dos, junto con el matón de indios Hank González, meditan en la escalofriante cámara del Juez de la Muerte sobre sus crímenes terrenales, mientras los alcanzan LEA, JoLoPo, y próximamente el generalote verde Luis Gutiérrez, involucrado en la masacre de octubre-68, y demás generalotes y cuicos asesinos que todavía estén vivos.

"Halconso" burló la justicia terrenal, pero no evadirá la terrible justicia divina.

Curiosamente, los ladinos gustan crear aureolas de humildad a su alrededor, posiblemente para que la indiada no se les eche encima. Zedillo se inventó el cuento de que fue lustrador de zapatos, Colosio contaba la mentira de que fue vendedor de periódicos, y "Halconso" Martínez se inventó el cuento de que porque era huérfano, primero "descargaba camiones" en La Merced. Luego, que dizque fue barrendero en oficinas del gobierno capitalino. Después, fue elevadorista antes de ser "descubierto" por talentoso y elevado a las alturas del poder priísta. Cómo no.

Los ladinos nos ven la cara de babosos. Porque dígame, ¿a cuántos elevadoristas conoce usted que hayan sido en rápida sucesión secretario general de Trabajadores del DDF, secretario general de la CNOP, diputado federal durante once años, secretario general de la FSTSE, coordinador general del ISSSTE, regente del DDF, gobernador de Nuevo León, director de Aeropuertos, senador por Nuevo León, y un chorro de cosas más? Recordemos que los principios chinos de dinero afirman: "Nadie se hace rico empezando desde abajo." Y mucho menos empezando de cargador, barrendero y elevadorista, diría yo.

Resulta que la realidad es que "Halconso" era recomendado de un regente ladino capitalino amigo de su abuelo. Así cualquiera empieza "desde abajo"!

Cuando se le preguntaba a "Halconso" Martínez sobre su papel en las matanzas de disidentes políticos, siempre se llamaba a ofendido y afirmaba que octubre-68 no le importaba ya a nadie (al menos de eso quería convencerse a sí mismo para aplacar su sucia conciencia). Y por si no tuviera suficientes crímenes en su currículum, "Halconso" promovió hasta antes de morir la educación católica en las escuelas públicas. Contrario a sus víctimas, seguramente murió bien confesado. Porque si de algo presumen nuestros gobernantes ladinos, es de ser muy católicos. Los muy hipócritas comulgan y se dan golpes de pecho en la misa dominical y para el lunes ya están los cabrones en sus oficinas dando órdenes de matar indios.

Sobre la democracia, "Halconso" aseguraba que si la oposición llegara al poder, el Gobierno sería un caos. Aseguraba que el pueblo "todavía no está maduro políticamente." Pero porque precisamente ladinos como él se encargan de infantilizar eficazmente a la gente. Es un círculo vicioso.

Dicen los priístas que "Halconso" se llevó a la tumba la verdad sobre octubre-68 y sobre la matanza de estudiantes en junio-71. Pero no es cierto. Más que halcón, ese sujeto fue un buitre, pero no hay secretos en este mundo. Ya cantará alguien, se lo aseguro.

Mientras tanto, a mi se me hace que los demonios están rostizando alegremente al espíritu de "Halconso" Martínez en el Infierno. Como se lo merece el güey.

METAFÍSICA:   Para los comprensiblemente impacientes lectores que preguntan por mi libro de Ocultismo Chino, libro que a estas fechas debería estar ya en el mercado, pues así lo anuncié, va la siguiente explicación. El libro está impreso desde hace meses. Pero el número de nacionalistas haciendo rituales chinos para impulsar el progreso del país está, desde mi punto de vista, un pelín corto todavía. Sucede que en cuanto salga el libro se van a abalanzar los charros negros vaticanos y los ladinos a hacer los rituales del libro para controlar aún más a la mexicanada, y según mis cálculos apabullarían en número a los no-ladinos y tendría que entrar yo al quite, pero así no tendria chiste la cosa. Se trata de que cada persona aprenda por si misma a pensar y a defenderse con rituales sin ayuda de nadie, pero con ventaja. O sea, necesitamos empezar los no-ladinos desde una posición de fuerza. Nuestros números deben ser mayores que los del adversario, de otra manera sería darle al enemigo armas para que nos aniquile con ellas. El número inicial y adecuado de practicantes de rituales no-ladinos estará completo, según mis cuentas hechizas, para la primavera. En ese momento saldrá el libro de Ocultismo Chino a la luz. Con la estrategia militar y rituales contenidos en sus páginas, más mis indicaciones oportunas en cada situación, cada lector del libro se convertirá en general-estratega-ejecutivo-hacedor de rituales anónimo pero poderosísimo. Remember, según la estrategia china, "Más batallas se han perdido por la impaciencia de los combatientes que por cualquier otro factor." El año 2003 marcará para siempre el despertar de los mexicanos, y el principio del fin de la ocupación ladina a punta de rituales chinos. ¿Cuál es entonces la urgencia? Despacio, que vamos de prisa.

Feliz Navidad Y Año Nuevo A Ellas Y Ellos, A Pobres Y Ricos, A Negros Y Blancos, A Grandes Y Chicos. A Todos, Pues.


* Master, Estrategia Militar China

E-mail: visionpf@direct.ca


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